Durante décadas, la copa flauta fue el símbolo indiscutido del champagne y de los vinos espumosos. Su forma alta y angosta ayudaba a conservar las burbujas durante más tiempo, por lo que se convirtió en la elección clásica para brindis y celebraciones.
Sin embargo, en los últimos años, muchos sommeliers, enólogos y productores comenzaron a dejarla de lado en favor de copas más amplias, similares a las utilizadas para los vinos blancos.
Por qué la copa flauta limita los aromas
¿El motivo? Hoy se reconoce que un gran espumoso es mucho más que sus burbujas.
La forma estrecha de la flauta limita el desarrollo de los aromas y concentra el protagonismo en la efervescencia. En cambio, una copa con un cáliz más ancho permite que el vino exprese mejor sus notas frutales, florales y de crianza, ofreciendo una experiencia más completa.
Esto resulta especialmente importante en los espumosos elaborados mediante el método tradicional, cuya complejidad aromática constituye uno de sus principales atributos.
Cuál es la mejor copa para champagne y espumosos
Esto no significa que la flauta haya desaparecido. Continúa siendo una buena opción para espumosos jóvenes, frescos y festivos, especialmente cuando se busca preservar la vivacidad de las burbujas.
Pero cuando el objetivo es descubrir toda la personalidad de un gran champagne o de un espumoso de alta gama, la tendencia es clara: darle menos protagonismo a la forma tradicional de la copa y más espacio para que el vino pueda expresarse.
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